Hasta ahora sabíamos que el Gobierno de Zapatero era una nulidad en política económica, territorial y social, pero con la que ha montado con lo de Kosovo nos recuerda que también lo es en política exterior.
Zapatero ha provocado el malestar de la diplomacia internacional y sobre todo de su admirado presidente de Estados Unidos. El anuncio de la retirada de tropas hubira requerido menos improvisación y más seriedad. Un ejemplo más de frivolidad, descoordinación e irresponsabilidad.
Un Gobierno debe saber medir el alcance de sus decisiones y los efectos que éstas tendrán. En política internacional, eso es aún más evidente. A nadie se le ocurre anunciar una retirada de tropas sin analizar antes qué reacción provocará en el resto de naciones y sin comentarlo, según leo, con el Ministerio de Asuntos Exteriores (bueno, yo no me creo casi nada de lo que viene de Moncloa).